Para el profesional
Registra una vez, en su formato. Ve lo que el resto del equipo publicó, pero no sus borradores. Nadie puede editar lo que escribió otro profesional.
Cada profesional registra lo que ya concluyó, a su manera. Regula se ocupa de que eso llegue entero, y en un lenguaje que se entienda, a quien corresponde: el resto del equipo, la familia y, si la familia lo autoriza, el colegio.
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En el formato de su propia disciplina. Regula no le pide evaluar distinto ni completar campos que cambien su forma de trabajar: la estructura común se arma al final del proceso, nunca dentro de él.
02
Lo que un profesional decide compartir queda en un formato que los demás entienden sin ser de su especialidad. Lo que sigue en borrador no lo ve nadie más.
03
Es lo que un profesional del equipo registró, dicho en lenguaje cotidiano y revisado por él antes de publicarse. Siempre lleva su nombre y su disciplina, para que la familia sepa de quién viene. Antes de entregarse, se contrasta con lo que el resto del equipo pidió evitar.
04
El acceso se da a una persona con nombre, por un tiempo definido, y cubre un conjunto acotado de contenidos. Nunca incluye el diagnóstico.
Quien entra a Regula ve la parte que le corresponde. Esa separación es deliberada.
Registra una vez, en su formato. Ve lo que el resto del equipo publicó, pero no sus borradores. Nadie puede editar lo que escribió otro profesional.
Un registro diario pensado para completarse en menos de un minuto, y orientación que siempre dice de quién viene. Regula nunca compara al niño o la niña con lo esperado para su edad.
Solo lo que el equipo confirmó para el aula, en la versión que su autor revisó para ese destinatario. Cada lectura queda registrada.
Hay consultas que Regula no está hecha para orientar. Cuando una consulta cae en ese terreno, la plataforma se detiene: no sugiere estrategias y muestra un mensaje preparado con anticipación y revisado clínicamente, con los teléfonos de ayuda que corresponden. Se recomienda hablar con el profesional que atiende al niño o la niña.
Los contactos de ayuda están siempre visibles para la familia, sin necesidad de escribir nada. Y haber llegado a ese límite no le quita nada: sus registros y su material siguen ahí.